lunes, 20 de diciembre de 2010

Pasan las horas...

Resulta un tanto divertido como sopesamos las posibilidades que el tiempo nos ofrece, las pequeñas porciones que podemos ver sin realmente observarlas. Hemos sido tan dependientes de los compases que ni nos percatamos de que nos alejamos del punto de partida, de que no nos acompaña la introducción, que nosotros caminamos mientras la clave de sol queda esperando a un recuerdo, desde el principio.
Puede ser tan simple como que no importa. Como si nos sentasemos sobre el tejado a contemplar, solamente a eso. Sin necesidad de bebernos el aire existente.
El sol ha sido bastante amable mientras dibujaba esta tarde apoyada en aquel roble. Me disculpo con el olvido, he pretendido olvidarle.

Are you experienced?

Realmente estaba perdida. Perdida en ese paraíso de sabores exóticos, nunca probados. Sentía que por mis venas corrían hormigas, apresurandose por su tardío trabajo. Me provocaban una risa absurda que me contagiaba a mi misma. Me llegó el olor de la vela perfumada, esa que era rosa con una etiqueta en forma de flor. Me coloqué cerca de la ventana, se respiraba el frío y la humedad externa. Sonreí y de pronto, la introducción de aquella canción se repitió una vez más...

She

La música tiene relieve.
Las palabras se limitan a paralizarse y a ocupar un lugar exacto, las notas en una escala tienen altitud, y ya no solo escritas en el papel, cada una vuela sobre su nube. Todas sostenidas por una misma clave. Una clave hecha con parábolas que solo se abre si tu llave tiene la melodía exacta.
Marca el ritmo del Shuffle, un, dos, tres...La, un, dos, tres...Riff.
Humm...La canción era preciosa, tanto como ella.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Donde estoy?

Nos declaramos la guerra silenciosamente. Si te pillo es que no entiendes de banderas, si me pillas es que se me olvidó mi arma. He traspasado la línea de fondo en un par de ocasiones, harta de estar siempre rodeada de gente y verdaderamente tan ausente. Son doce horas de euforia y otras doce de letras estúpidas que no salen del cajón, siempre arriba y abajo, siempre blanco y negro. ¿Será una mala racha? ¿Será que las estrellas se han fundido y nadie se ocupa de reponerlas?
Soy una bala perdida, no estoy hecha ni a mi medida. Cojo mi guitarra y me queda el rock.

sábado, 23 de octubre de 2010

La naranja mecánica

Mientras andábamos por el borde del muelle, iba yo aparentemente tranquilo. Pero cavilando todo el tiempo, así que Georgi seria ahora el general, dictando lo que teníamos hacer o no hacer, y Dim su perro faldero de sonrisa boba. Pero de repente caí en la cuenta que el pensar es para los atristos y que los ominosos cuentan con la inspiración y con lo que el señor manda. Porque ahora venia en mi ayuda una música deliciosa, había una ventana abierta, con un tocadiscos en marcha, y en seguida videe el camino a seguir…

Personne.

La contaminación asciende como niebla soñolienta encima de las aceras, los ruidos, de las cabezas atareadas de cientos de personas adormiladas. Un sinfin de ruedas rozan el asfalto, adolescentes llenos de apuntes, empresarios que reclaman entre tareas su dosis diaria a la camarera, la rambla se llena de color y en todas las esquinas suena una rumba a cambio de unos céntimos, universitarios atascan las avenidas siempre con algo contra lo que protestar, policias que se avalanzan sobre ellos y una abogada escapa un golpe de casualidad, el dinero corre sin parar entre cuentas bancarias y el tiempo vuela cree aquel joven que ayer se licencio, una lagrima cae silenciosamente desde lo alto de un andamio, los chillidos de una mujer rasgan el vaivén del gentío, operarios intervienen las aceras sin mucha prisa y otro anciano mas pierde el pulso sin que nadie se de cuenta, demasiadas vallas de publicidad a todo color, y desde las entrañas del monstruo una adolescente sueña que contruye mundos a su medida.

Un tal 16 de Abril de 1944

Nubes de sulfuro en la calle. Una vez que desees que comience esta guerra, nadie llega a ganar en realidad. Tira el papel en el que estaban escritos todos los nombres, que se empape de lluvia, que se empape de vino. Gritos de horror y dolor rasgan el silencio de la noche de aquella que una vez fue una gran ciudad. Rostros desfigurados vagan sin rumbo por las calles abarrotadas de cuerpos con posturas ya relajadas. Y tras esa máscara vestida de uniforme se esconde el miedo de un adolescente de 18 años. Se obliga a mantener fría su mirada a obedecer al fantasma que ni él mismo conoce personalmente. Una fina lluvia calma las heridas de la vieja y gris ciudad.

Mm...

Ese era nuestro rincón. Mío, tuyo y mío. Rincón alfombrado de pétalos y espinos dónde mi mano alcanzaba la punta de tu sombra. Soñabamos, reíamos, cantabamos nanas con letras que no correspondian a la melodía. Entre el polvo nos escondíamos junto con nuestro secretos. No hacían falta palabras, sobraba con sentir la presencia del otro. Y ahora, ¿dónde me he metido, que no me encuentro? ¿dónde se ha escondido la primavera, que no llega? ¿dónde queda la clave de sol en estos parajes? Nuestra canción sorda y estoica nos dejará encontrar la ausencia de nuestras sombras. Pero yo ya no quiero beber tu tinta, te he encerrado en un libro, como a otros tantos. Otro más a la lista de caprichos. Tengo que plantearme cambiar.

No hay tregua.

Como dijo un gran escritor, Henry Miller y coincido con él: Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.
Acabas percatándote de que nos dedicamos a desear en voz alta aquello que jamás nos esforzamos en alcanzar, la moneda más reluciente se esconde tras el brillo de los propios ojos, que deslumbra a aquel que te mira desde fuera y por lo tanto no puede apreciar.
Solo se una cosa, no moriré por no arriesgar. Porque todo deseo estancado es un veneno.

.

-Perdone...¿Me puede indicar la avenida Soledad?
Caminé hacia ella unos veinte minutos, dejando caer mis sueños, romperse contra el suelo los de cristal, se dejaron llevar por el viento los de papel. No habitaba nadie en mi barrio, era únicamente para mi. Todo estaba descuidado, era un tanto desagradable y caótico. Siempre me gustó el caos era mi propio equilibrio. Hasta que me embargaron y me pusieron como un peón del ajedrez en este cuadro, solitario. Entonces, me di cuenta de que ese caos era yo y que mi equilibrio me le había dejado en el cajón, cerrado sin llave, olvidado como aquel día a punto de llover. Solo si escucho esa melodía vuelo hasta esa ciudad de tradición pequera, es mi droga en modo mixolidio. Oh...mierda, ¿dónde está mi reproductor de música? Le he dejado caer con todos mis sueños, me he vaciado, pensé que asi me sentiría más ligera. No paro de cagarla. Me encanto

miércoles, 20 de octubre de 2010

Quizás haya que destruir el muro que nos separa a cada humano.

La contaminación asciende como niebla soñolienta encima de las aceras, los ruidos, de las cabezas atareadas de cientos de personas adormiladas. Un sinfin de ruedas rozan el asfalto, adolescentes llenos de apuntes, empresarios que reclaman entre tareas su dosis diaria a la camarera, la rambla se llena de color y en todas las esquinas suena una rumba a cambio de unos céntimos, universitarios atascan las avenidas siempre con algo contra lo que protestar, policias que se avalanzan sobre ellos y una abogada escapa un golpe de casualidad, el dinero corre sin parar entre cuentas bancarias y el tiempo vuela cree aquel joven que ayer se licencio, una lagrima cae silenciosamente desde lo alto de un andamio, los chillidos de una mujer rasgan el vaivén del gentío, operarios intervienen las aceras sin mucha prisa y otro anciano mas pierde el pulso sin que nadie se de cuenta, demasiadas vallas de publicidad a todo color, y desde las entrañas del monstruo una adolescente sueña que contruye mundos a su medida.

Slow dancing in a burning room.

¿Qué haces ahi sentada en la sucia acera? Sin un punto fijo al que mirar, sin un horizonte ni un número que marque el inicio. El frío es ahora lo único que te llena y lo que te mantiene despierta. Porque tus ojos pesan más que ayer, tus ojos se han apagado, como una luciérnaga que cae por su complejo de bombilla, su brillo se ha perdido en alguna de estas avenidas y ni siquiera te has levantado a buscarle tras la esquina.
Y en tu cabeza resuena aquella vieja canción que te recuerda que ya nada vale la pena, que si vuelves, de camino a la cocina el orgullo te podrá, como siempre, y te mirarás al espejo y tus ojos se inundarán otra vez. Pero dime...¿Qué haces ahi encerrada, bailando sola en una habitación en llamas?

P

Su sonrisa fue un agradecimiento silencioso, pasaba inadverdida por aquel instante, pisándose su túnica blanca.
La base empezó a sonar. Pentatónica de Do, escala de blues, escala de Do. Iba cambiando de trastes, sus manos se movían por el mástil naturales, echando de menos la anterior nota pisada por sus ágiles dedos. Improvisaba cómodo, pero en tensión, sintiendo cada Slide, cada sostenido en una escala cromática, cada nueva vuelta de blues...Amaba el blues, sino lo tuviese solo le quedaría vacío en el corazón y unos ojos de color esmeralda.

Resuena aquella vieja canción

Porque las cosas no se acaban sin un final. Porque quieres embargar su voz. Porque a pesar de todo somos casualidad y todo vale lo que puedas pagar y mis monedas se han acabado, las he dejado caer por el camino y la tierra las ha ido cubriendo. Es lo que tiene el viento, se lleva tu voz, la ahoga.
Sonríe desafiante. ¿Por qué sigues queriendo huir? ¿De qué?
Silencio.
Hay una puerta, ábrela, escapa. ¿Dónde? Al fondo a la derecha, ¿dónde iba a ser sino?

Jazzman screams in his room.

Y alguien como cruel enemigo escucha tu verdad para ignorarla y nunca plantearse creer en nada más.
¿Quién ha cortado los hilos de aquel cielo? Que ahora está en el suelo, roto, quebrado. Por su grieta más pequeña los sueños son derramados una vez más. El verde campo alrededor se estremece intentando escapar de aquella catástrofe, pero se da cuenta de que sus raíces tienen apego a aquella tierra y resisten. Al ser flexibles el viento les mece y eso les tranquiliza. Una peculiar melodía invade aquella atmósfera cargada y densa. Las notas suenan cada vez más altas, es el grito de aviso, nos quitaremos estas cadenas de una vez!, es el grito de libertad. Es un blues.

---> Carole King, cantante y pianista de jazz. Esta es una de mis canciones preferidas, Jazzman: http://www.youtube.com/watch?v=F7x_vWNRS5c

Abstracto. Psicodélico.

Por eso es que vuelvo caminar todas las tardes por la arena al borde del mar. Para volver a respirar ese olor a agua salada, para volver a rozar la arena con mis pies, para poder cogerla con mis manos y dejarla escapar por agujeros entre mis dedos. Se escapa, se escapa. ¿Dónde está el sol para cegarme esta tarde? He venido aquí para buscar la melodía.
He llegado a la conclusión de que siempre lo he intentado pero nunca me ha salido. ¿Qué es lo que me falta? Voluntad quizás, vicio tal vez. En realidad, solo me interesa porque está fuera de mi alcanze. Y esta vez ni siquiera lo dejaré estar, esta ecuación la arrastro conmigo para resolverla por el camino, que es largo y en algunos tramos aburrido.

Satisfaction. Rolling Stones.

Has sido más que un puñado de sueños, de besos, de miedo e incluso de agonía. He apostado por ti y como si tuviese una venda en mis ojos, sin saber si he ganado o perdido arriesgo una vez más, en realidad, hasta caer en bancarrota. Eres blanco sobre negro. Igual pero diferente. Gracioso a tu manera. ¿Por qué seguirte describiendo? Solo así acabaré con tu código.
Simplemente, has sido mucho más que una loca y tonta obsesión.

Egocentrismo?¿

¨No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí misma. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo misma, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.¨

En momentos...discuto conmigo misma.

-No te sabes saciar.
-Eso no es algo que se aprenda.
-Siempre quieres más.
-Aspiro a algo superior cada vez.
-¿Acaso lo consigues?
-Hasta que llego a ello lo intento
-A veces te rindes.
-Simplemente lo dejo estar. Son cosas diferentes.
-Tienes planes para el futuro, ¿verdad?
-Si intentase idear el futuro el presente no tendría la menor gracia.
-Como dice aquella canción de John Mayer: Nothing to do, no one to be...
-A simple little kind of free.
-¿A que llamas libertad?
-Cada uno tiene su forma de ver la libertad. ¿Puedes tú definir el odio? ¿O el amor?
-Sería triste saberlo definir.
-Al igual que la libertad. Cada uno lo siente. Definir sentimientos es limitar.
-¿Qué piensas sobre el placer?
-¡Qué efimero!
-Y, ¿Qué opinas sobre ella/él?
-Que a la hora de obtener placer no distingo entre sexos.
-¿Placer? ¿Te refieres al sexo?
-¡Qué confundido estás amigo mío!


Consumo mis ideas gracias al fuego. Oh...me quemé.

En el momento que pensé: ¿Le quiero? Supe al instante que había dejado de quererle para siempre. Es bueno cuando se trata de amores ausentarse por algún tiempo, para cerciorarse de si es capricho pasajero o cariño efectivo.
Porque como dice uno de los grandes: El amor es un arte que nunca se aprende y siempre se sabe.
Todavía queda mucho por aprender, y antes de nada enamorarse por primera vez. Los caprichos van al otro lado de la raya roja

Cuando necesito ahogar mis penas acudo a Hendrix.

Cuando los payasos se han acostado ya, el llanto de una reina resuena por todo el jardín. Los conejos huyen asustados a sus madrigeras. Un ángel de alas plateadas le cuenta historias sobre el profundo mar azul. Los dos entran al último vagón de un tren que acaba de parar en aquel andén. Se sonríen mutuamente y ya no se sienten solos

Otro viernes 13.

Me bajé del vagón y te vi ahí, en mitad del andén. Con las manos en los bolsillos mirando al gran reloj de la estación, con tus aires despistados como de costumbre. Tu pelo despeinado, te le habías cortado, ya sabes, me gusta el pelo largo, aunque he de admitir que el pelo corto no te queda nada mal. Vestías una ropa sencilla, sin llamar mucho la atención. Tampoco te interesaba mucho la vestimenta, te importaba tan poco la piel que a veces me parecías un tanto descuidado.
Me viste, me saludaste y viniste hacia mi, avanzabas timidamente sin sacar las manos de los bolsillos. Agachabas la cabeza sin querer, sonreí sin poder evitarlo. Todo fue muy extraño, hacía tiempo que no te veía y hasta ese momento no me di cuenta de todo lo que te había echado de menos. Me saludaste con dos besos. ¡Qué dulce!
Creo que esta escena me gustó porque me ocurrió personalmente, no fue una de esas creadas en Hollywood con la chica guapa y rubia y el chico impecable que tiene padres ricos y lleva ropa cara. No. Era yo, una chica normal de pelo rojo, baja y con ojos verdes. Era él, un chico normal moreno de pelo recién cortado, con una sonrisa imperfecta, más bien especial. Porque no fue una historia de amor, no me dio un beso en los labios. Porque fue un reencuentro, porque le regalé una sonrisa y él me regaló otra envuela en papel "pinocho".

Diario. Otra nueva etapa. Ódiame otro instante más.

En vez de leer el libro de armonía musical, me he puesto a escribirte. No eres mi puto personaje inventado, ni eres mi puto amor platónico, por eso me encantas. Mancharé tus hojas de tinta. Te he encontrado y tú sí tienes música.
Después de darnos un tiempo hemos vuelto a encontrarnos. Ni aunque te escondas detrás de la esquina de siempre te consigo perder

No hace falta pintar un título para cada palabra.

Porque no somos más que otro grano de arena en este reloj. No somos tiempo, tampoco lo medimos. Somos granos de arena. ¿Nuestra función? No lo sé, estoy tratando de descubrirlo. En realidad dudo que alguien lo sepa. Tal vez esa sea nuestro cometido por el momento, descubrir qué somos, qué hacemos ahí, tirados unos encima de otros sin hacer nada en realidad. Hasta el momento indicado seguiré inventando melodías para nadie. Porque como tú dices, ayuda a despejar y a olvidarse un poco del tema de quién somos y quienes son los que nos rodean. Porque eso me puede, es más grande que mi cuerpo y acabaré loca como otros tantos compositores. Y tú lo sabes mejor que nadie. Me acabaré volviendo loca.