miércoles, 20 de octubre de 2010

Abstracto. Psicodélico.

Por eso es que vuelvo caminar todas las tardes por la arena al borde del mar. Para volver a respirar ese olor a agua salada, para volver a rozar la arena con mis pies, para poder cogerla con mis manos y dejarla escapar por agujeros entre mis dedos. Se escapa, se escapa. ¿Dónde está el sol para cegarme esta tarde? He venido aquí para buscar la melodía.
He llegado a la conclusión de que siempre lo he intentado pero nunca me ha salido. ¿Qué es lo que me falta? Voluntad quizás, vicio tal vez. En realidad, solo me interesa porque está fuera de mi alcanze. Y esta vez ni siquiera lo dejaré estar, esta ecuación la arrastro conmigo para resolverla por el camino, que es largo y en algunos tramos aburrido.

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