miércoles, 20 de octubre de 2010

Cuando necesito ahogar mis penas acudo a Hendrix.

Cuando los payasos se han acostado ya, el llanto de una reina resuena por todo el jardín. Los conejos huyen asustados a sus madrigeras. Un ángel de alas plateadas le cuenta historias sobre el profundo mar azul. Los dos entran al último vagón de un tren que acaba de parar en aquel andén. Se sonríen mutuamente y ya no se sienten solos

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