Me bajé del vagón y te vi ahí, en mitad del andén. Con las manos en los bolsillos mirando al gran reloj de la estación, con tus aires despistados como de costumbre. Tu pelo despeinado, te le habías cortado, ya sabes, me gusta el pelo largo, aunque he de admitir que el pelo corto no te queda nada mal. Vestías una ropa sencilla, sin llamar mucho la atención. Tampoco te interesaba mucho la vestimenta, te importaba tan poco la piel que a veces me parecías un tanto descuidado.
Me viste, me saludaste y viniste hacia mi, avanzabas timidamente sin sacar las manos de los bolsillos. Agachabas la cabeza sin querer, sonreí sin poder evitarlo. Todo fue muy extraño, hacía tiempo que no te veía y hasta ese momento no me di cuenta de todo lo que te había echado de menos. Me saludaste con dos besos. ¡Qué dulce!
Creo que esta escena me gustó porque me ocurrió personalmente, no fue una de esas creadas en Hollywood con la chica guapa y rubia y el chico impecable que tiene padres ricos y lleva ropa cara. No. Era yo, una chica normal de pelo rojo, baja y con ojos verdes. Era él, un chico normal moreno de pelo recién cortado, con una sonrisa imperfecta, más bien especial. Porque no fue una historia de amor, no me dio un beso en los labios. Porque fue un reencuentro, porque le regalé una sonrisa y él me regaló otra envuela en papel "pinocho".
Me viste, me saludaste y viniste hacia mi, avanzabas timidamente sin sacar las manos de los bolsillos. Agachabas la cabeza sin querer, sonreí sin poder evitarlo. Todo fue muy extraño, hacía tiempo que no te veía y hasta ese momento no me di cuenta de todo lo que te había echado de menos. Me saludaste con dos besos. ¡Qué dulce!
Creo que esta escena me gustó porque me ocurrió personalmente, no fue una de esas creadas en Hollywood con la chica guapa y rubia y el chico impecable que tiene padres ricos y lleva ropa cara. No. Era yo, una chica normal de pelo rojo, baja y con ojos verdes. Era él, un chico normal moreno de pelo recién cortado, con una sonrisa imperfecta, más bien especial. Porque no fue una historia de amor, no me dio un beso en los labios. Porque fue un reencuentro, porque le regalé una sonrisa y él me regaló otra envuela en papel "pinocho".
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