Nos declaramos la guerra silenciosamente. Si te pillo es que no entiendes de banderas, si me pillas es que se me olvidó mi arma. He traspasado la línea de fondo en un par de ocasiones, harta de estar siempre rodeada de gente y verdaderamente tan ausente. Son doce horas de euforia y otras doce de letras estúpidas que no salen del cajón, siempre arriba y abajo, siempre blanco y negro. ¿Será una mala racha? ¿Será que las estrellas se han fundido y nadie se ocupa de reponerlas?
Soy una bala perdida, no estoy hecha ni a mi medida. Cojo mi guitarra y me queda el rock.
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